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Tal y como explicaba en el anterior post, no quedé muy convencido con las explicaciones del químico y fui a consultar a un físico, el cual cuando le expuse mi pregunta, frunció las cejas y tuvo a bien responderme:

“El agua es un producto que nos inquieta! Sus propiedades físicas son tan extraordinarias que ni siquiera las llegamos a entender. Para empezar, mira su punto de ebullición; hierve a 100ºC, pero teniendo en cuenta su bajo peso molecular de 18 g/mol debería hervir a ¡-18ºC!…”.

Un físico-químico que nos escuchaba, intervino, diciendo:

“El agua es una especie de polímero y su estructura es pentaédrica. Multiplique usted 18 por 5 y obtendrá el número 90, que se acerca bastante a su punto de ebullición”

Encantado de ver que todo el misterio del agua se resolvía multiplicando 18 por 5 ya me iba a marchar cuando el físico me retuvo diciendo:

“¡Espera, todavía hay más! la anomalía del agua más sorprendente es el comportamiento de su densidad en función de la temperatura, pues todos los cuerpos se  dilatan cuando se les caliente y se contraen cuando se les enfrían. Pues bien, el agua no hace eso:  ¡no, señor! El agua tiene la desfachatez de alcanzar su mayor densidad a los 4ºC y si se la enfría por debajo de esa temperatura en lugar de contraerse, se dilata ¿por qué tiene que hacernos eso? Así, el hielo nada sobre el agua y no se hunde, como harían todas las demás sustancias”.

Con la impresión de que el físico estaba enfadado con el agua por su extraño comportamiento, continué escuchándole:

“Naturalmente, a excepción hecha del mercurio, (que en realidad es un metal que ha equivocado su personalidad) entre todos los demás líquidos, el agua es el que tiene la más alta tensión superficial; esto le obliga a formar gotas cuando llueve o lágrimas        cuando alguien llora. El    agua de mar que moja nuestras costas debería secarse al menor soplo del aire;¡pero no! las rocas   permanecen húmedas porque la tensión superficial del agua la mantiene unida a ellas.

“Nuestros impermeables tendrían una función muy discutible si el agua de lluvia tuviese una menor tensión superficial o llevase un poco de “tenso activo”.

“Pero, por otra parte, en contrapartida el agua tiene la curiosa propiedad de poder bajar su grado de tensión superficial hasta valores ínfimos, añadiéndole simplemente cantidades insignificantes de lo que (muy vulgarmente, los químicos, llaman “tenso activos”), pues deberían llamarse “reductores de la tensión interfacial; esto es un  hecho único que no sucede con los demás líquidos”. Si se pudiese liberar totalmente   de su tensión interfacial, podría subir en un capilar hasta 80 metros de altura o incluso algo más para alimentar, por ejemplo, las hojas de los árboles más altos.

“Pero es que, además, terminó el furibundo físico, posee el calor específico más alto que se conoce, por ello es el mejor almacén de calor que puede existir y   constituye el mejor regulador de nuestro clima”

Mi curiosidad ya no tenía límites, por lo que decidí dirigirme a un biólogo para conocer aún más….

No te pierdas mi próximo post para conocer mis nuevos descubrimiento sobre el fascinante mundo del agua!

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